Terroristas emocionales

Las 419 malas sombras de Niger


Las 81 restantes son las hostias que se merecen todos aquellos que abusan de las emociones y vulnerabilidad de las mujeres, aunque en este caso, también, hay muchos hombres víctimas de este fenómeno.

No salgo de mi asombro. Estoy perpleja con el mecanismo humano y su capacidad para sembrar dolor allá donde las cosechas ya han sido abundantes. 

Habitualmente tengo varias invitaciones para conversaciones o vídeo llamadas de gente que no conozco, árabes en su mayoría. Algunas las contesto para explicar que soy española y no entiendo su idioma y otras, junto con las vídeo conferencias, las rechazo sin más. Hace unos días, recibí una que llamó poderosamente mi atención.

El caso es que me pilló en los 5 minutos tontos, últimamente tengo bastantes, y acepté.  El ínclito se presenta como un alto mando del ejército americano en misión de paz en Kabul. Divorciado con una hija y buscando una mujer para fines serios. Intento explicarle en mi pésimo inglés que no tengo interés. Mi desesperación no llega a ser tan desesperada. Y francamente, una ya pasa de los cuarenta y no cree en los cuentos de hadas pero sí en las pesadillas antes de Navidad.

Incombustible al desaliento, continua con su perorata pueril durante días. En mis noches tediosas no tengo nada que hacer y sufro de insomnio, así que decido, ya más por aburrimiento que por interés, seguirle la broma. Desconoce, el susodicho, mi desconfianza natural hacía el sexo opuesto y mi afición desmedida a verificar la información que recibo. Alguna ventaja tiene que tener el hecho de haber vivido tanta experiencia extrasensorial a nivel del tercer ojo. 

Ahora mismo, conozco más de la vida del legítimo Brigadier General que su propia madre y he de decir que, no acertó ni el complementario. Eso si, aquí el figura, tiene más perfiles que en La Real Casa de la Moneda repartidos por las distintas redes sociales. Hace uso de la identidad y las fotos del pánfilo, auténtico, General y se dedica a la caza y captura de incautas mujeres con falta de cariño. Mi consejo:  si te vas a dedicar a timar, infórmate y documéntate... ¡¡hay que ser profesional!! 

Lo peor de todo esto, sufro empacho de tanto honey, babe, darling, dear y my love. Creo que voy a estar una larga temporada sin ver ningún serial americano por los posibles efectos adversos. Si vuelvo a escuchar, una vez más, una de estas palabras me ingresan de urgencia por peritonitis aguda.

El artista, nos ha pintado un futuro prometedor, lleno de color, calor, al más puro estilo La alegre familia de Jan Steen. Hasta llegar a la parte importante del asunto, el timo 419 que recibe el nombre del número del código penal de Nigeria. Allí suelen darse estas practicas que luego se hicieron internacionales.  Existen numerosas variantes de la estafa pero la base siempre es la misma, ilusionar a la victima con una fortuna inexistente y persuadirla para que pague una suma de dinero por adelantado, como condición para acceder a la supuesta fortuna. 

Investigando por la red, descubro una enorme cantidad de victimas que bien por el embriagador retro-gusto amargo de vivir una historia de amor con semejantes batracios, bien por ingenuidad, o bien por la propia avaricia innata del ser humano, sucumben de lleno en semejante ardid.

Ojito con las nuevas ranas cibernéticas... por mucho que croe, no le beses.

¡Cachis! Yo que me soñaba en Tennesse, en el porche de mi hogar, comiéndome unos fritous de maíz, sabour auténticou de purou maiz...  un trago de Jack Daniel´s, escuchando country hasta ver dobles las estrellas... Cuestión de confianza, darling.




Comentarios

  1. Lo que a mí me asombra más mi querida Mabel, no es la existencia de estos especímenes, sino que existan mujeres que aún caigan en sus redes, digo, mujeres de cierta edad, que no saben como son los hombres.

    Sabes una vez le dije a cierta chica, que el tener que lidiar con estos tipos, me parecía una injusta penitencia por ser una mujer atractiva. La chica, se ofendió y me acusó de machista y no sé cuantas cosas más, como dicen algunos: juassssssss :P

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mi querido Gildardo, te asombrarías de la cantidad de hombres que también caen en las redes de las sirenas cibernéticas. No es una cuestión de género, pero si una cuestión de número...jajjaja cuántas más cifras se puedan estafar, mejor. Así funcionan hoy en día los cuentos y leyendas de ranas, príncipes y sirenas.

      Eliminar
    2. Sí lo sé Mabel, sólo que como a mí no se me acerca ningún tipo de fémina, no estoy familiarizado, jajajaja. Y sí, el título es perfecto: terroristas.
      Abrazote.

      Eliminar

Publicar un comentario en la entrada